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El Rio más Hermoso del Mundo, Caño Cristales - Colombia HDde Gerlach997
| ENFRENTA A LAS BANDAS CRIMINALES Y TERRORISTAS ! Felicitaciones por este artículo tan hermoso escrito por un columnista español, hablando sobre nuestra Patria. Esto es periodismo, porque ningún periodista colombiano lo hace. Este artículo escrito por este español, nos hace reflexionar de verdad en lo solos que estamos los colombianos en la lucha contra el narcotráfico en sus 2 variantes: Bacrim y Guerrillas COLOMBIA DESDE SU SOLEDAD Por: ALONSO USSIA COLUMNISTA DEL PERIÓDICO “OPINIÓN”-ESPAÑA Me confieso un enamorado de Colombia. No se habla mejor español en el mundo. Y no es preciso acudir a un colombiano de la clase alta y mejor cultivada para oír la belleza de su lenguaje. El dominio y el donaire de la palabra están en todos sus habitantes. Colombia es una nación grande y rica, con dos tragedias que nunca terminan, el narcotráfico y sus dos (2) variantes o expresiones armadas: las Bacrim (bandas criminales), secuelas de las antiguas AUC (grupos paramilitares o de "autodefensa) y los grupos guerrilleros (FARC y ELN). Quizás la tragedia sea sólo una con dos caras diferentes de muerte y ruina. Sin la guerrilla no existirían otras bandas y fuerzas paramilitares que enredan aún más el drama. Colombia es una nación injustamente desprestigiada. Cierto es que la inmensa red del narcotráfico usa a decenas de miles de inmigrantes naturales para extender el terrible negocio de la droga. Pero otras decenas de miles de colombianos, que nada tienen que ver con las grandes empresas de la muerte, son tratados y recibidos como si fueran delincuentes. Colombia, que es una de las naciones más acogedoras, hospitalarias y cultas de América, es un país que ha asumido su soledad. Me pregunto –y me respondo- si todo el esfuerzo económico y humano que se ha empleado en Irak no hubiese tenido más justificación en Colombia,Colombia no se merece sufrir lo que está padeciendo. La guerrilla que así misma se autodenomina "revolucionaria" (?), las llamadas FARC, ese ejército comandado por "virtuosos asesinos", ocupa una buena parte de su territorio. El gobierno del Presidente Juan Manuel Santos le ha asestado golpes muy fuertes a estos facinerosos, que a nombre de la "revolución" cada día agreden al pueblo colombiano, que no ha contado con el apoyo ni la solidaridad de los gobiernos de otras naciones, que observan impávidos como se masacra a la población impunemente. Pero nadie en el mundo occidental ha reaccionado ! Colombia no es tratada como una democracia más, sino como un sistema distinto. Está sola y hemos dejado solos a millones de colombianos pacíficos, honestos, y trabajadores. ¿Por qué contra Sadam Husein y no contra Cano y su ejército de criminales?. Una considerable proporción de los llamados “guerrilleros” no saben ni para qué luchan. Un sistema perverso y estalinista los ha hecho presas de su crueldad y ha logrado desprestigiar una patria noble y ansiosa de llegar a la paz. Cierto es que el nuevo mandatario de los colombianos, Juan Manuel Santos, ha querido abrir la puerta para un eventual diálogo con estos asesinos crueles, en aras de encontrar un cese a este conflicto interminable, pero la realidad es no hay diálogo posible con la arrogancia que deriva del fusil, el coche-bomba y el dinero de la cocaína. Los terroristas tienen que sentir que el Estado los va a derrotar,América Latina y el mundo deberían unir sus voces de rechazo a estos astutos y desalmados criminales que desangran a un país que ha resisitido con valentía y dignidad el embate del terrorismo más infame y cruel. Son muchos los años que han transcurrido y el Estado colombiano no parece capacitado para terminar con el terrorismo, que allí no es grupo sino ejército, con un potencial extraordinario y el apoyo constante del gran negocio por el cual Colombia se ve desprestigiada,los países consumidores agachan la cabeza y señalan,cuando son ellos los culpables por ser quienes ponen los capitales y los consumidores. ¿Cuántos colombianos tienen que morir, además de las decenas de miles de ellos asesinados o caídos en la selva luchando contra los terroristas, para que el mundo occidental reaccione? ¿Acaso la existencia de esos ejércitos asesinos favorece intereses ocultos en los países más poderosos de la tierra?,las armas que se les vende a escondidas a estos desetabilizadores terroristas?,será ese uno de los motivos? Colombia se muere porque se siente sola. Colombia emigra porque las circunstancias han hecho que allí la vida no se incluya en la relación de los derechos fundamentales. Por mucho que haga el Estado y por admirable que sea el coraje cívico de sus dirigentes, el camino para alcanzar la paz y la rendición del terrorismo se adivina largo y penoso. A uno, personalmente le duele mucho más la tragedia de Colombia que la de Irak. Los colombianos son los nuestros, o mejor escrito, aún mejores que los nuestros. Si hay que actuar con la fuerza en algún lugar para lograr la paz, allí está Colombia,enhiesta y digna. La bellísima nación de gente buena que nos da día tras día, una lección de valentía desde su soledad.Un país desprestigiado como el que más,pero hermoso,culto acogedor y valiente que no se merece la suerte que corre ni la mala fama que lleva en sus espaldas.Son muchas más las cosas lindas con que cuenta este bello país que por tener males tan endémicos sufre,esperamos verla levantando la cabeza y saliendo adelante.!!!ADELANTE COLOMBIA LEVÁNTATE Y SURGE COMO EL AVE FENIX PARA QUE LOS QUE NO SOMOS TUS HIJOS,PERO QUIENES TE AMAMOS Y TE RESPETAMOS, PODAMOS VERTE COMO LA GRAN PATRIA VALIENTE Y HERMOSA QUE ERES. ALONSO USSIA |
Carta abierta a los colombianos:
Regresan a la putrefacción de un régimen político y judicial
cómplice del terrorismo y la mafia.
Por Jacques Thomet
En el histórico repunte de los años de Álvaro Uribe, ustedes reencontraron el orgullo de enarbolar la bandera colombiana en sus ventanas, su dignidad de hombres y mujeres finalmente liberados del miedo, pero sobre todo su libertad de ir y venir por su país sin arriesgar la vida.
Por desgracia eso sólo fue un sueño hecho realidad durante un Eldorado de ocho años (2002-2010), bajo la mano férrea de Álvaro Uribe, un paréntesis primero mutilado y luego minado antes de su inminente destrucción por el régimen político-judicial actual, bajo la presidencia de una “mano negra”: la de su jefe de Estado, Juan Manuel Santos.
Para sobrevivir, vivir bien y evitar los obstáculos, como un caballo ante la barra en una competencia equina, su presidente se amancebó, sin decirlo, pero haciéndolo, con todos los enemigos de vuestra democracia. Los terroristas de las FARC, animados por la debilidad del gobierno ante sus cómplices, han reanudado sus brutalidades en todo el país. Bajo la bota del nuevo presidente, los jueces se regodean poniéndole fin a la persecución de los cómplices de los guerrilleros, en Colombia y en el extranjero.
Algunos ejemplos: el abandono de la investigación contra un vasallo de las FARC, Wilson Borja; la ausencia de inculpación de Piedad Córdoba, una cómplice activa y probada de esos mismos criminales (ver mis archivos); y la decisión de Bogotá de no solicitar la extradición de un agente de las FARC en Chile, Manuel Olate. ¿La razón? Las pruebas contra esa gente, encontradas en los computadores de Raúl Reyes –ex número dos de las FARC, muerto el 1 de marzo de 2008– no pueden ser invocadas como pruebas porque ese decomiso fue considerado como “ilegal” por los jueces cómplices de los asesinos, por haber sido éste realizado a un kilometro dentro del Ecuador, a pesar de la presencia allí de los terroristas colombianos.
Yo puedo testimoniar de esa realidad ecuatoriana, pues mis entrevistas con Raúl Reyes en marzo de 2004, publicadas por la AFP, se llevaron a cabo en esa área dentro de Ecuador, y no en Colombia.
En un discurso de esta semana, ante los productores de café, Santos denunció la existencia de una “doble mano negra” en Colombia, una de extrema izquierda y otra de extrema derecha. Esta última serían los periodistas que tienen el valor de criticar su deriva en favor de los terroristas.
Si hay una “mano negra” en este bello país, famoso por la competencia, la dedicación, la amabilidad y la pasión por el trabajo de su pueblo, que yo conozco bien, esa es la de Juan Manuel Santos. Este heredero del poderoso grupo mediático El Tiempo, nacido con cucharita de plata en la boca, y formado por su familia para que fuera presidente un día, es la copia exacta de los Presidentes de pacotilla, entre serios e irresponsables, que vacilan entre dos aguas, que los 46 millones de colombianos se han dado en la historia reciente, con la excepción de Álvaro Uribe, quien confirma esa regla no escrita.
Una verdadera mafia dirige de nuevo este país, como en los tiempos de Ernesto Samper, el presidente liberal (1994-1998), que fue financiado por el cartel de Cali por la suma de seis millones de dólares. Su cómplice fue “suicidado”, su ministro de Defensa, Fernando Botero (hijo del famoso pintor y escultor), fue condenado a 30 meses de prisión antes de partir al exilio en el extranjero, y una gran cantidad de testigos liquidados.
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